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Innovación y Sostenibilidad: Transformando Ciudades y Preservando el Agua

TECNOLOGIA Y CONSTRUCCION

Innovación y Sostenibilidad: Transformando Ciudades y Preservando el Agua para un Futuro Mejor

DESCONTAMINACIÓN AVANZADA: EL PAPEL DEL DIÓXIDO DE CLORO EN LA PURIFICACIÓN DEL AGUA

 Por Carlos Uzcategui




La calidad del agua es primordial para la salud humana, la sostenibilidad ambiental y los procesos industriales. Entre los diversos métodos de purificación del agua, el dióxido de cloro (ClO) se ha convertido en un desinfectante y oxidante muy eficaz. Este artículo explora las capacidades avanzadas de descontaminación del dióxido de cloro, destacando sus propiedades químicas, mecanismos de acción, ventajas, aplicaciones y limitaciones potenciales. Haciendo hincapié en los avances recientes y las implementaciones prácticas, esta revisión tiene como objetivo dilucidar el papel importante del dióxido de cloro en las estrategias modernas de purificación de agua.

 

La purificación del agua es un proceso crítico para garantizar agua potable segura y mantener los estándares ambientales e industriales. Los métodos tradicionales, incluida la cloración, han sido eficaces, pero enfrentan desafíos como la formación de subproductos de desinfección nocivos (DBP) y una eficacia reducida contra ciertos patógenos. El dióxido de cloro, un desinfectante versátil y potente, ofrece una alternativa prometedora con varias ventajas sobre los métodos convencionales.

 

Propiedades químicas del dióxido de cloro

 

El dióxido de cloro es un gas de color amarillo verdoso con la fórmula química ClO. Es altamente soluble en agua y eficaz en bajas concentraciones. A diferencia del cloro, el ClO no se hidroliza en agua, manteniendo su potencia como desinfectante. Actúa principalmente como agente oxidante, alterando los procesos celulares de los microorganismos.

 

Síntesis y estabilidad

 

El dióxido de cloro se puede generar in situ utilizando clorito de sodio (NaClO) y un ácido, a menudo ácido clorhídrico (HCl), o mediante métodos electroquímicos. Su estabilidad en soluciones acuosas permite una dosificación controlada y efectiva en aplicaciones de tratamiento de agua.

 

Mecanismos de acción

 

Las capacidades desinfectantes del dióxido de cloro se atribuyen a su capacidad para penetrar las paredes celulares microbianas e interrumpir los procesos metabólicos. Oxida componentes celulares esenciales, incluidas proteínas y ácidos nucleicos, lo que provoca la muerte celular. Esta actividad de amplio espectro es eficaz contra bacterias, virus, protozoos y biopelículas.

 

Oxidación y Descontaminación

 

Como oxidante, el ClO puede degradar una amplia gama de contaminantes orgánicos e inorgánicos. Reacciona con fenoles, sulfuros y otros contaminantes, descomponiéndolos en sustancias menos nocivas. Esta propiedad es particularmente beneficiosa en el tratamiento de aguas residuales industriales y en la mitigación de la contaminación en cuerpos de agua naturales.

 

Ventajas del dióxido de cloro

 

1.   Subproductos de desinfección reducidos

Uno de los principales beneficios del dióxido de cloro sobre el cloro tradicional es la formación significativamente menor de DBP nocivos como los trihalometanos (THM) y los ácidos haloacéticos (HAA). Esta ventaja mejora la seguridad del agua tratada para consumo humano y liberación al medio ambiente.

 

2.   Eficacia contra patógenos resistentes

 

El dióxido de cloro es eficaz contra los microorganismos resistentes al cloro, incluidos Cryptosporidium y Giardia, que plantean importantes desafíos en el tratamiento del agua. Su capacidad para penetrar biopelículas garantiza aún más una desinfección integral en los sistemas de distribución.

 

3.   Problemas mínimos de sabor y olor

 

A diferencia del cloro, el ClO no imparte un sabor ni olor fuerte al agua tratada, lo que mejora la aceptación del consumidor y reduce la necesidad de pasos de tratamiento adicionales para eliminar los químicos residuales.

 

Aplicaciones en purificación de agua

 

1.   Tratamiento de agua potable

 

El dióxido de cloro se utiliza cada vez más en las instalaciones municipales de tratamiento de agua para garantizar el color, el sabor y la potabilidad del agua. Su capacidad para proporcionar desinfección residual sin una formación significativa de DBP lo convierte en una opción atractiva para la gestión continua de la calidad del agua.

 

2.   Tratamiento de aguas industriales

 

Las industrias, en particular las relacionadas con la producción de alimentos y bebidas, la farmacéutica y la electrónica, necesitan agua de alta pureza. El dióxido de cloro se emplea para controlar la contaminación microbiana y la bioincrustación en torres de enfriamiento, sistemas de agua de proceso y plantas de tratamiento de aguas residuales.

 

3.   Remediación Ambiental

 

El ClO se utiliza en aplicaciones ambientales para remediar masas de agua y aguas subterráneas contaminadas. Sus propiedades oxidativas ayudan a descomponer los contaminantes, mejorando la calidad del agua y la salud del ecosistema.

 

Limitaciones y consideraciones

 

Manejo y seguridad

 

El dióxido de cloro es un oxidante potente y debe manipularse con cuidado. Se prefiere la generación in situ para minimizar los riesgos asociados con el transporte y almacenamiento del gas. Los protocolos de seguridad adecuados son esenciales para proteger a los trabajadores y el medio ambiente.

 

Costo e infraestructura

 

La implementación de sistemas de dióxido de cloro puede resultar más costosa en comparación con los métodos de cloración tradicionales. La necesidad de equipos especializados y monitoreo continuo puede plantear desafíos para los municipios e industrias más pequeños con presupuestos limitados.

 

Avances e investigaciones recientes

 

Las recientes innovaciones en las técnicas de generación y aplicación de dióxido de cloro han mejorado su eficiencia y seguridad. Los avances en la generación electroquímica, la automatización y los sistemas de monitoreo en tiempo real están mejorando la viabilidad del ClO en diversos escenarios de tratamiento de agua. La investigación en curso se centra en optimizar las estrategias de dosificación, comprender los efectos a largo plazo en los sistemas de agua y ampliar su uso en la eliminación de contaminantes emergentes.

 

El dióxido de cloro destaca como un desinfectante muy eficaz y versátil en la depuración del agua. Su rendimiento superior contra una amplia gama de patógenos, menor formación de DBP y aplicabilidad en varios sectores subrayan su importancia en las prácticas modernas de tratamiento de agua. Si bien existen desafíos, los avances continuos y las medidas de seguridad rigurosas están allanando el camino para una adopción más amplia del dióxido de cloro, garantizando un agua más segura y limpia para todos.

 

Referencias

 

1.   Gordon, G., Kieffer, R. G., & Rosenblatt, A. A. (1990). "The Chemistry of Chlorine Dioxide." Progress in Inorganic Chemistry, 26, 291-367.

2.   Richardson, S. D. (2003). "Disinfection by-products and other emerging contaminants in drinking water." TrAC Trends in Analytical Chemistry, 22(10), 666-684.

3.   Morlay, C., & Manem, J. (2004). "Chlorine dioxide in drinking water treatment: the need for a reappraisal." Water Science and Technology: Water Supply, 4(4), 15-22.

4.   Crittenden, J. C., Trussell, R. R., Hand, D. W., Howe, K. J., & Tchobanoglous, G. (2012). "Water Treatment: Principles and Design." John Wiley & Sons.

5.   U.S. Environmental Protection Agency (EPA). (2000). "Alternative Disinfectants and Oxidants Guidance Manual." EPA 815-R-99-014.


PERÓXIDO DE HIDRÓGENO: LA SOLUCIÓN SOSTENIBLE PARA PLANTAS PURIFICADORAS DE AGUA

 Por Carlos Uzcategui



La purificación del agua es un proceso crítico para garantizar agua potable segura y limpia para las comunidades. Los métodos de desinfección tradicionales, como el cloro y el ozono, han demostrado ser eficaces, pero presentan importantes inconvenientes ambientales y de salud. El peróxido de hidrógeno (HO) está surgiendo como una alternativa sustentable, ofreciendo una solución prometedora debido a sus poderosas propiedades oxidativas, subproductos ambientalmente benignos y versatilidad para abordar un amplio espectro de contaminantes. Este artículo explora la eficacia, los beneficios y los desafíos de implementación del peróxido de hidrógeno en plantas de potabilización de agua, posicionándolo como una opción viable y sostenible para el tratamiento de agua moderno.

 

La búsqueda de métodos de purificación de agua sostenibles y eficaces es más apremiante que nunca, dada la creciente demanda de agua limpia y la creciente conciencia de los impactos ambientales. Los métodos tradicionales como la desinfección con cloro son eficaces pero generan subproductos nocivos como los trihalometanos (THM), que plantean riesgos para la salud. El tratamiento con ozono, aunque potente, consume mucha energía y es costoso. El peróxido de hidrógeno ofrece una alternativa convincente, que proporciona una desinfección eficaz con una huella ambiental mínima.

 

Mecanismo de acción

 

El peróxido de hidrógeno es un potente agente oxidante que se descompone en agua y oxígeno, sin dejar residuos nocivos. Su mecanismo implica la producción de radicales hidroxilo (•OH) cuando se descompone, que son altamente reactivos y pueden destruir eficazmente una amplia gama de microorganismos, incluidas bacterias, virus y protozoos. Este proceso oxidativo altera las paredes celulares y el material genético de los patógenos, dejándolos inactivos.

 

Ventajas del peróxido de hidrógeno en la purificación del agua

 

1.   Subproductos respetuosos con el medio ambiente: la descomposición del peróxido de hidrógeno produce agua y oxígeno, los cuales son inofensivos para el medio ambiente. Esto contrasta marcadamente con el cloro, que produce subproductos potencialmente cancerígenos.

 

2.   Eficacia de amplio espectro: el peróxido de hidrógeno es eficaz contra una amplia gama de contaminantes, incluidos contaminantes orgánicos y microorganismos. Su eficacia de amplio espectro lo convierte en una herramienta versátil en la purificación del agua.

 

3.   Compatibilidad con procesos de oxidación avanzados (AOP): el peróxido de hidrógeno se puede combinar con luz ultravioleta (UV) u ozono en procesos de oxidación avanzados, lo que mejora significativamente sus capacidades de desinfección y permite la descomposición de contaminantes más resistentes.

 

4.   Seguridad y facilidad de manejo: En comparación con el cloro gaseoso, el peróxido de hidrógeno es más seguro de manipular y almacenar. También es menos corrosivo para la infraestructura, lo que reduce los costos de mantenimiento.

 

5.   Reducción de biopelículas: el peróxido de hidrógeno es eficaz para eliminar biopelículas en los sistemas de distribución de agua, que pueden albergar patógenos y contribuir a la degradación de la calidad del agua.

 

Implementación en Plantas Potabilizadoras de Agua

 

La integración del peróxido de hidrógeno en plantas potabilizadoras de agua implica varios pasos clave:

 

1.   Sistemas de dosificación: Los sistemas de dosificación precisos son esenciales para garantizar que se mantenga la concentración correcta de peróxido de hidrógeno para una desinfección eficaz. Los sistemas de dosificación automatizados pueden proporcionar un control y seguimiento precisos.

 

2.   Combinación con rayos UV u ozono: para mejorar la eficacia, se puede utilizar peróxido de hidrógeno junto con luz UV u ozono. Estas combinaciones forman procesos de oxidación avanzados que pueden descomponer incluso los compuestos orgánicos más persistentes.

 

3.   Monitoreo y control: el monitoreo continuo de los parámetros de calidad del agua es crucial para garantizar la efectividad de la desinfección con peróxido de hidrógeno. Se deben evaluar periódicamente parámetros como los niveles de peróxido de hidrógeno residual, el pH y las concentraciones de contaminantes.

 

4.   Cumplimiento regulatorio: Las plantas de purificación de agua deben cumplir con los estándares regulatorios para la calidad del agua potable. Garantizar que el tratamiento con peróxido de hidrógeno cumpla con estos estándares es esencial para una adopción generalizada.

 

Desafíos y consideraciones

 

Si bien el peróxido de hidrógeno presenta muchas ventajas, se deben abordar varios desafíos para su implementación generalizada:

 

1.   Costo: Aunque el costo del peróxido de hidrógeno está disminuyendo, aún puede ser más alto que el de los desinfectantes tradicionales. Sin embargo, los beneficios a largo plazo y el impacto ambiental reducido pueden compensar los costos iniciales.

 

2.   Tasa de descomposición: el peróxido de hidrógeno se descompone relativamente rápido, lo que puede limitar su capacidad de desinfección residual. Esto requiere una dosificación precisa y, potencialmente, una combinación con otros métodos de desinfección.

 

3.   Percepción y aceptación pública: Educar al público y a las partes interesadas sobre la seguridad y los beneficios del peróxido de hidrógeno es crucial para ganar aceptación y confianza en este método.

 

4.   Compatibilidad de la infraestructura: La infraestructura de tratamiento de agua existente puede requerir modificaciones para adaptarse al tratamiento con peróxido de hidrógeno, lo que puede implicar inversiones adicionales.

 

El peróxido de hidrógeno representa una solución sostenible y eficaz para las plantas de potabilización de agua, que ofrece numerosos beneficios medioambientales y operativos. Sus poderosas propiedades oxidativas, junto con sus subproductos benignos, lo convierten en una alternativa atractiva a los desinfectantes tradicionales. A medida que evolucionan las tecnologías de purificación de agua, el peróxido de hidrógeno está preparado para desempeñar un papel central en el suministro de agua limpia y segura y al mismo tiempo minimizar el impacto ambiental. La investigación continua, los avances tecnológicos y la educación pública serán clave para superar los desafíos de implementación y aprovechar todo el potencial del peróxido de hidrógeno en la purificación del agua.

 

Referencias

 

1.   Rice, R. G. (1997). Applications of ozone for industrial wastewater treatment - A review. Ozone: Science & Engineering, 19(5), 361-374.

2.   von Gunten, U. (2003). Ozonation of drinking water: Part II. Disinfection and by-product formation in presence of bromide, iodide or chlorine. Water Research, 37(7), 1469-1487.

3.   Cooper, W. J., & Meunier, L. (1990). Environmental applications of advanced oxidation technologies. Journal of Environmental Engineering, 116(4), 612-628.

4.   Rezaee, A., Ghaneian, M. T., & Taghavi, M. (2008). The efficacy of hydrogen peroxide in water disinfection. Iranian Journal of Environmental Health Science & Engineering, 5(2), 127-132.


HOJA DE CALCULO PARA DISEÑO DE SEDIMENTADOR CONVENSIONAL DE FLUJO HORIZONTAL




 

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HOJA DE CALCULO PARA DISEÑO DE DESARENADOR

 ESTA HOJA DE CALCULO PERMITE DISEÑAR UN SEDIMENTADOR SIGUIENDO LA METODOLOGIA INDICADA EN EL LIBRO " ELEMENTOS DE DISEÑO PARA ACUEDUCTOS Y ALCANTARILLADOS" DEL PROFESOR RICARDO LOPEZ CUALLA.







DISEÑO DE MEZCLA RAPIDA CON TURBINAS

 


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Diseño de mezcla rápida en canal rectangular con cambio de pendiente o rampa

 



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Implementación de sistemas de carbón activado granular: consideraciones importantes de diseño y puesta en marcha.

 Por Scott A. Grieco

 

Dado que el carbón activado granular (GAC) se emplea cada vez más para tratar las PFAS, los nuevos profesionales pueden mejorar sus resultados al saber qué esperar, gracias a los datos y la experiencia adquiridos en instalaciones anteriores.

 

El impacto de las sustancias perfluoroalquilo y polifluoroalquilo (PFAS) y otros contaminantes emergentes (CE) en el agua potable ha hecho que muchas empresas de agua implementen tecnologías de tratamiento adicionales. Uno de los tratamientos más utilizados para la eliminación de ciertos PFAS es el carbón activado granular (GAC). Sin embargo, muchas empresas de agua potable, especialmente aquellas que utilizan recursos de agua subterránea, a menudo solo emplean desinfección y, por lo tanto, no están familiarizadas con el uso de tecnologías de tratamiento como GAC.

Hay cinco aspectos de la implementación de un sistema GAC que no son bien entendidos por aquellos que no diseñan u operan regularmente sistemas GAC:

      •        Requerimientos de Remojo
      •         Requisitos de retrolavado
      •         Ajuste periódico del pH
      •         Contenido de arsénico
      •         Desinfección

Requerimientos de Remojo

Cuando se agrega nuevo GAC al sistema, está seco y el espacio vacío externo y los espacios porosos internos se llenan de aire. El material GAC solo ocupa el 20% del volumen del lecho; el resto es aire. Los poros internos de GAC son aproximadamente el 40% del volumen del lecho de GAC. El remojo permite que el agua se difunda en los poros y desplace el aire atrapado. Debido a que las superficies de GAC son hidrófobas, se necesita un tiempo razonablemente largo para humedecer los poros de carbono y desplazar el aire. La cantidad de tiempo necesaria es función de la temperatura y el tamaño de la malla de carbono. Las temperaturas más altas permiten una difusión más rápida; a la inversa, las partículas más grandes tienen poros más largos y requieren más tiempo para su difusión.

 A temperatura ambiente (50 a 60 ° F o 10 a 15,6 ° C), el remojo requiere de 48 a 72 horas. El recipiente debe llenarse en modo de flujo ascendente a no más de 5 gpm / ft2. Durante el período de remojo, el recipiente debe aislarse del proceso de tratamiento y el agua debe mantenerse estática dentro del recipiente. En la Figura 1 se proporciona un ejemplo de humectación en función del tiempo y el tamaño de las partículas de carbono.

 Después del remojo en agua, el lecho de carbón debe lavarse a contracorriente o drenarse y rellenarse con flujo ascendente a no más de 2 gpm / ft2 para desplazar todo el aire atrapado (de los poros de carbón). El aire no se desplazará en la operación de flujo descendente normal.

 Si el carbón no se humedece / desairea adecuadamente, pueden producirse problemas operativos y de rendimiento. Estos incluyen un aumento en la caída de presión a medida que el aire se desplaza de los poros de carbono y queda atrapado dentro del lecho, y una adsorción deficiente o muy pequeña (la migración / difusión de los contaminantes a los sitios de adsorción dentro de las partículas de carbono solo puede ocurrir si hay agua en los poros).


Figura 1. Ejemplo de curvas de humectación para GAC bituminoso de malla 8x30 y 12x40. (Fuente: Calgon Carbon Corporation)


Requisitos de retrolavado.

Se requiere un lavado a contracorriente del GAC recién instalado para eliminar los finos de carbón y estratificar el lecho. La estratificación permite que las partículas de carbono más grandes se asienten en el fondo del recipiente y proporcionen una distribución vertical del tamaño de las partículas. Los procedimientos de retrolavado recomendados pueden variar de un proveedor a otro, pero hay tres aspectos importantes que deben seguirse:

 

  •       El caudal de retrolavado específico requerido depende de la temperatura del agua y del producto GAC específico instalado.
  •         La incorporación de un período de aceleración separa suavemente el carbono y elimina el aire atrapado.
  •           La incorporación de un período de reducción permitirá la estratificación del GAC.

 

La Tabla 1 proporciona los requisitos generales que deben planificarse en el diseño y operación del sistema. El agua de retrolavado debe estar limpia y libre de sólidos. Los requisitos específicos dependerán del producto de carbono, el pH y la capacidad amortiguadora del agua, y los valores de pH objetivo. El efluente del retrolavado debe descargarse por alcantarillado o recolectarse para su descarga / eliminación, según la configuración.

Se debe apuntar a una expansión del lecho del 25% al ​​30% para el lavado a contracorriente. Las siguientes son pautas generales para el lavado a contracorriente:

         Período de aceleración de 5 min. con una expansión del 0% al 15%

  •         Periodo de retrolavado de 20 a 25 min.
  •         Período de desaceleración de 5 min. con una expansión del 15% al 0%

 Las tasas de flujo inverso para fluidizar el lecho en términos de gpm / ft2 están disponibles para los medios específicos utilizados a la temperatura del agua del sistema. Estos deben usarse para cuantificar la cantidad de agua de retrolavado requerida. Debido a que el agua es más densa a temperaturas más frías, requiere menos caudal volumétrico para fluidizar el lecho. Es importante tener en cuenta la temperatura del agua. Si el caudal utilizado es superior al recomendado para la temperatura dada, es muy posible que el medio se pueda lavar fuera del recipiente.

 Se debe enfatizar que la razón principal para realizar un lavado a contracorriente en carbón nuevo es eliminar las partículas finas. Como tal, el agua de retrolavado a menudo contiene concentraciones elevadas (> 50 mg / L) de sólidos suspendidos totales (TSS). También es típico que la mayor concentración se libere dentro de los primeros 5 minutos de retrolavado, con concentraciones de TSS decrecientes en función del tiempo de retrolavado.

 Ajuste periódico del pH.

A menudo, la puesta en marcha de los sistemas GAC exhibe incrementos inaceptables en el pH del efluente, lo que puede resultar en que el pH del efluente exceda los valores permitidos. No es raro observar valores superiores a 9,5 o 10 unidades estándar (S.U.). El grado de variación del pH depende de la calidad del agua (principalmente el pH inicial y la capacidad de amortiguación).
 

También se ha demostrado que el aumento del pH es en gran medida independiente del material básico de GAC y de si el fabricante ha lavado con ácido el carbono o no (Farmer, 1996). La causa del pH alto se debe a los grupos funcionales de la superficie del proceso de activación de GAC, que impulsan la protonación (atracción de H +) y, por lo tanto, elevan los valores de pH del agua.

 Observe que el pH disminuye en función del tiempo de ejecución. Esto se debe a que después de la protonación, la superficie se neutraliza con la carga de los aniones (cloruro, sulfato, etc.) presentes en el agua (Farmer, 1996). El pH del efluente se puede elevar de 200 a 500 volúmenes de lecho. Además, este pH elevado puede resultar en la lixiviación de aluminio, manganeso y otros metales de transición del carbono reactivado (Desotec, 2020).

 La recirculación puede limitar la cantidad de volúmenes de lecho necesarios para obtener un pH neutro, pero el mejor curso de acción es el lavado directo con agua afluente. En la mayoría de los escenarios, el lavado requerido puede requerir de dos a tres días de operación continua para desperdiciarse. Por lo tanto, siempre es mejor planificar la conexión al alcantarillado en el diseño. Sin embargo, si no se dispone de una conexión de alcantarillado, se requerirá la recolección temporal para su descarga / eliminación. La tabla general anterior de Farmer et al. proporciona una idea general de los materiales base.



Tabla 1 pH. Tipo de carbón activado, pH inicial y volúmenes de enjuague necesarios para la estabilización del pH (Adaptado de Farmer et. al., 1996)


Como puede verse en la Tabla 1, el lavado con ácido puede reducir el volumen de enjuague necesario para reducir el pH del efluente a un nivel aceptable. Sin embargo, el lavado con ácido solo a menudo no es suficiente para eliminar los valores de pH del efluente inicialmente elevados. También hay disponibles productos estabilizados con pH. Estos pueden reducir o eliminar significativamente la cantidad de tiempo de enjuague. El carbón debe tener una especificación adicional de un "pH de contacto modificado" máximo para mostrar que es un producto con pH estabilizado.

 

Los resultados de la neutralización del pH de un sistema diseñado por Jacobs se muestran en la Figura 2.

 

Como se puede ver en estos ejemplos, el pH inicial del efluente de GAC osciló entre 8.8 y 9.2 S.U. El sitio A (que se muestra en rojo) es un producto a base de coco, mientras que el sitio B (que se muestra en azul) es un producto a base de bituminoso. La fuente de agua también parece más amortiguada en el Sitio A, que requirió un mayor volumen de descarga (~ 70 volúmenes de lecho [BV]) hasta que el pH comenzó a disminuir. Esto resultó en un volumen de descarga total requerido de 130 BV. El agua de la fuente del sitio B está menos amortiguada y comenzó a disminuir dentro de los 5 BV y requirió alrededor de 50 BV para estabilizar el pH en el valor del afluente de 8.1 S.U.

 

Estos ejemplos muestran que la información proporcionada originalmente por Calgon Carbon en la tabla puede ser conservadoramente alta pero útil para la planificación del peor de los casos. El volumen real requerido será una función del tipo de material de GAC real, el lote de producto recibido y la fuerza de amortiguación del agua afluente.



Figura 2. pH frente a volúmenes del lecho (datos del enjuague de una sola pasada [no recirculado]) (Fuente: Jacobs)


Contenido de arsénico

Todo el carbón contiene algo de arsénico, que está presente principalmente en el mineral pirita intercalado en el carbón (USGS, 2005). Esto significa que los productos bituminosos y subbituminosos ampliamente utilizados a menudo contienen arsénico. A menudo se piensa que es menos probable que el GAC a base de coco contenga arsénico. Sin embargo, como las cáscaras de coco que se utilizan para producir GAC a menudo se cosechan en lugares con suelo rico en arsénico, el cocotero absorberá el arsénico y lo concentrará en la cáscara del coco.

 

En un estudio publicado en Water Conditioning & Purification, 16 de 20 GAC bituminosos y 11 de 19 de coco dieron como resultado niveles detectables de arsénico después de las pruebas de lixiviación. Como tal, cuando el GAC se coloca en línea, independientemente de la fuente del material base, existe una alta probabilidad de que el arsénico lixiviable presente en la superficie del carbón activado pueda transferirse al líquido y terminar en el agua potable. Por lo tanto, a menudo se requiere una descarga de GAC para drenar.

 

La Figura 3 muestra los resultados de una puesta en marcha reciente con un producto bituminoso.

 

Los diversos conjuntos de datos representan diferentes recipientes dentro del sistema general. Cada buque recibió el mismo producto bituminoso pero de varios lotes de proveedores. Como puede verse, la concentración inicial de arsénico osciló entre 8 y 20 μg / L. Para cada recipiente, la concentración de arsénico efluente se redujo a menos de 5 μg / L en menos de 30 BV. Esto respalda que el lavado de arsénico se puede lograr dentro del mismo proceso que se requiere para el pH.

 

El GAC lavado con ácido suministrado por el fabricante puede reducir o eliminar la necesidad de enjuague, pero es más caro. Y dado que con mayor frecuencia se requiere un lavado de pH (como se discutió anteriormente), es posible que no siempre se justifique gastar dinero extra en carbón lavado con ácido para reducir el arsénico.

Figura 3. Concentración de arsénico frente al volumen del lecho de arranques bituminosos de GAC (Fuente: Jacobs)

Desinfección

La desinfección de recipientes de adsorción vacíos, tuberías y otros equipos se debe lograr mediante la cloración según los procedimientos AWWA estandarizados (ANSI / AWWA C653-97).

Aunque la activación del GAC ocurre a altas temperaturas (800– 1000 ° C) y destruye toda la contaminación bacteriológica en la materia prima, es posible que el GAC se contamine durante el transporte. Así, antes de su puesta en servicio, el GAC debe ser evaluado para verificar que esté libre de contaminación bacteriológica. Después de instalar, remojar, lavar a contracorriente y enjuagar el GAC como se describe anteriormente, es necesario verificar el sistema para detectar la presencia de bacterias mediante un procedimiento de enjuague.

 

El enjuague debe realizarse a la tasa de flujo de diseño que corresponda a un tiempo de contacto de lecho vacío (EBCT) de 10 minutos. Se recolectarán dos muestras para análisis bacteriano (recuento en placa de coliformes y / o heterótrofos [HPC]) del efluente de GAC a los 10 minutos y 60 minutos de enjuague (o un intervalo alterno con no menos de 30 minutos de diferencia). Los niveles de HPC inferiores a 500 unidades formadoras de colonias por mililitro (ufc / ml) se consideran aceptables, pero se deben considerar las regulaciones específicas de cada estado.

 

Si el sistema requiere desinfección, se puede lograr agregando una solución de hipoclorito de sodio al 5% al ​​recipiente de GAC. Sin embargo, el carbón descompone rápidamente el ion hipoclorito, que puede competir con el proceso de desinfección bacteriana. Alternativamente, el pH del recipiente de GAC se puede elevar a> 12 usando hidróxido de sodio (NaOH). La cantidad de sosa cáustica necesaria depende del pH del agua, la capacidad de amortiguación y el tamaño del recipiente. Se recomienda recircular la solución durante 2 a 3 horas seguido de un remojo durante al menos 8 horas. Durante este proceso, el pH debe mantenerse en un valor> 12. La solución debe neutralizarse con ácido clorhídrico, circular, remojar y verter al drenaje.

Resumen

A medida que más empresas de servicios públicos están considerando GAC para el tratamiento de PFAS, hay aspectos de la puesta en marcha del sistema GAC que no se publicitan ampliamente, y el diseñador y el operador deben estar al tanto de estos elementos críticos.

 

La consideración del remojo, el retrolavado, la neutralización del pH, el enjuague con arsénico y la desinfección deben considerarse como parte del diseño de un sistema GAC. Se recomienda la conexión a una alcantarilla para el nuevo sistema GAC. Sin embargo, para los sistemas en ubicaciones remotas, puede ser necesario la recolección temporal de agua y el transporte / eliminación en una planta de tratamiento de aguas residuales cercana.

 

Referencias:

Farmer, R. W., Dussert, B. W., & Kovacic, S. L. (1996). Improved granular activated carbon for the stabilization of wastewater pH, Spring Tech. Meet., Am. Chem. Soc., Div. Fuel Chem. 41:456–460.

Desotec, https://www.desotec.com/en/carbonology/carbonology-academy/activatedcarbon-ph-acidity.

Gandy, N.F., and Maas, R.P. (2004). Extractable Arsenic from Activated Carbon Drinking Water Filters, Water Conditioning & Purification. http://archive.wcponline.com/pdf/1104 arsenic.pdf

USGS, U.S. Geological Survey Fact Sheet 2005-3152. (2005). https://pubs.usgs.gov/fs/2005/3152/index.html

Schuliger, W., Nowicki, H.G., Sherman, B., & Nowicki, H. (2010), Granular Activated Carbon Not Working?, www.wqpmag.com, October, 2010.